jueves, agosto 30, 2018

Pleonasmo

Hay de nuevo un otoño que asoma despacito su cabeza en medio del verano más extraño del siglo. Mientras una ciudad se desdibuja al fondo, igual que si de un sueño se tratara, surgen recuerdos como tiernos roedores que carcomen el tiempo, masticando el temple y la supuesta lógica aplastante con sus bigotudas fauces de animalejo dulce con dientes afilados.


Corre el otoño, nos persigue con un espejo entre sus hojas para mostrarnos frente a frente lo que nos vamos perdiendo en el camino. Para enseñarnos, mientras el viento agita la memoria y el pelo se me mete en la boca, todo aquello que fuimos y nos perdimos para siempre

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