miércoles, mayo 25, 2022

 «Deshice el nudo en la garganta, 
pero hay algunas calles que se atragantan»

miércoles, enero 13, 2021

domingo, mayo 10, 2020

Siento el dolor como un puño que quiere salir a través de mi esófago.
He buscado salidas. Tantas salidas. 
Cada día intento usar una careta, me disfrazo de mí. Una yo sombría y lúgubre que camina casi como una autómata. Hay que seguir. Tienes que seguir. Puedes seguir.

Hay que seguir. Tienes que seguir. Puedes seguir.
Hay que seguir. Tienes que seguir. Puedes seguir.
Hay que seguir. Tienes que seguir. Puedes seguir.

Y así infinitas veces. 
Para tus pensamientos. Todo el mundo puede hacerlo. Todo el mundo.
Todo  el  mundo.

Hay que seguir. Tienes que seguir. Puedes seguir.
Todos pueden seguir.

Pensar en el futuro como un aliciente. ¿Qué será lo primero que hagas cuando...? ---- Imagínate la casa de tus sueños, el mar, la arena, el trigo picándote en las piernas.
Imagina la música latiendo en tus oídos, el olor de un abrazo, las risas de la gente a la quieres.

Viajo, por un instante, al paraíso futuro pintado del pasado.
Arenas movedizas son esas pesadillas que me indican que no hay ya nada más. Que todo ha terminado.

Céntrate en el presente. ¿Qué hay a tu alrededor? ----
Hay una primavera hermosa, apabullante, que rebosa la vida que a mí se me escapa de las entrañas. Hay olores, sonidos, colores que deslumbran. Está el mundo, en plena efervescencia. Hay lluvia gris que, a impulsos, reverbera en la lejanía y se cuela incesante para nutrir de vida a la vida existente. 
Pero yo no estoy, yo no me veo.

Hay que seguir. Tienes que seguir. Puedes seguir.
T O D O S   L O   H A C E N.

Pero todos no son hipermétropes y tienen los pies cavos. Todos no tienen grietas en las manos, ni lloran por casi cualquier cosa. No todos callan cuando les machacan, ni todos sienten que se han perdido a trozos en medio del camino. Todos no sienten que el hueco que ocupaban se va empequeñeciendo poco a poco, como Alicia al comerse el trozo del pastel.
Todos son valientes, aunque eso implique que a veces tienen miedo. Pero todos afrontan esos miedos. Tienes que coger el toro por los cuernos. Tienes que  a p r e n d e r   a tomarte las cosas de otra forma. Así no se puede vivir.

Es cierto, no se puede. Es agotador. 
Estoy cansada. Estoy tan cansada.
Pero la mente jamás calla, ella siempre está ahí, es incesante. Tan persistente, tan engrasada en sus clavijas de perfecta torturadora.
Ahí viene de nuevo, con la muerte agarrada a su cintura, bailando un vals perfectamente acompasado, masacrándome con su imagen constante de dolor.
Ahí me desgarra, otra vez, con esas uñas retorcidas que me atraviesan la garganta.
Pero hay que seguir.
Aunque la Merche que se esconde tras las máscaras ya casi no existe.
Aunque sienta que en cada puente hay alivio y descanso, y paz.

Hay que seguir. Tienes que seguir. Puedes seguir.

Aunque imagine cada paso, las despedidas, el modo más inocuo.
Hay que seguir.
Todos dicen que hay que seguir, aunque ya no me reconozca en esa que recorre el camino que otros le marcan.

sábado, septiembre 21, 2019

Siempre

Aquí están de nuevo las hojas pardas cayendo sobre el suelo.
El cielo plomizo, la lluvia intermitente. Y creo que no te añoro, aunque te sueñe, aunque te piense cada día, aunque siempre me otoñe en tu recuerdo.

domingo, julio 07, 2019

Begin again

Si no has visto «Begin again», te sugiero que no pongas este vídeo (si es que te interesa la peli), básicamente  porque es la escena final. Y, por supuesto, te recomiendo que la veas.




domingo, marzo 17, 2019

A menudo me acuerdo del nosotros, y no sé si esas veces tintinea alguna campanita en Santa Fe, pero sé que he estado tan perdida que muchas veces ni tan si quiera me reconozco en mis propias palabras. Me leo, como releo a otros, veo películas o visito lugares que alguna vez he andado antes, pero vuelven a mí por vez primera. La desmemoria de la desmemoria, como un fractal ingenuo que alimenta la confianza ciega en las palabras de los otros. 
En estos meses me he bebido a mí misma. Ya no sé dónde comienzo y termino. Ya no sé en qué momento me perdí, pero sé que ahora, a veces, de forma momentánea, consigo sentir que sigo aquí, en algún pliegue de mí misma; y cuanto más me encuentro, más siento que puedo, al fin, ser encontrada. 
Hay pellizcos que duran toda la vida. Manos que no se olvidan. Pieles que permanecen grabadas como en piedra. Miradas que perviven a pesar de todo eso en lo que vamos transmutando el alma. 
Solo sé que hay momentos que durarán por siempre, a pesar de la distancia, a pesar del tiempo, a pesar de las palabras o de la ausencia. Y hay olores que te devuelven, y hay canciones que atropellan al olvido y al dolor, e incluso al miedo. 
Sé que para encontrarse hay que perderse y, de momento, eso me sirve para seguir en pie y para no perderme en el baúl oscuro de la desesperanza. 
También sé que hay vínculos que se retuercen en el tiempo más allá de lo que nadie puede comprender, que se disocian en partículas que viajan como ínfimas moscas de papel frente a un ventilador y se dispersan en un caos meticuloso para después posarse en el lugar preciso y en el momento idóneo en forma de reencuentro y, de momento, eso me sirve para respirar.

martes, febrero 26, 2019

Ítaca

Si vas a emprender el viaje hacia Ítaca,
pide que tu camino sea largo,
rico en experiencias, en conocimiento.
A Lestrigones y a Cíclopes,
o al airado Poseidón nunca temas,
no hallarás tales seres en tu ruta
si alto es tu pensamiento y limpia
la emoción de tu espíritu y tu cuerpo.
A Lestrigones ni a cíclopes,
ni al fiero Poseidón hallarás nunca,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no es tu alma quien ante ti los pone.

Pide que tu camino sea largo.
Que numerosas sean las mañanas de verano
en que con placer, felizmente
arribes a bahías nunca vistas;
detente en los emporios de Fenicia
y adquiere hermosas mercancías,
madreperla y coral, y ámbar y ébano,
perfumes deliciosos y diversos,
cuanto puedas invierte en voluptuosos y delicados perfumes,
visita muchas ciudades de Egipto
y con avidez aprende de sus sabios.

Ten siempre a Ítaca en la memoria.
Llegar allí es tu meta.
Mas no apresures el viaje.
Mejor que se extienda largos años;
y en tu vejez arribes a la isla
con cuanto hayas ganado en el camino,
sin esperar que Ítaca te enriquezca.

Ítaca te regaló un hermoso viaje.
Sin ella el camino no hubieras emprendido.
Mas ninguna otra cosa puede darte.

Aunque pobre la encuentres, no te engañara ítaca.
Rico en saber y en vida, cómo has vuelto,
comprendes ya qué significan las Ítacas.


-Konstantino Kavafis-

lunes, septiembre 24, 2018

Ventanas ocultas

No, no, no... mi estado mental no me permite este desliz.
La máquina bombea, y está agotada. 
A veces odio el hilo, el hilo rojo del que tal vez solo yo sigo sujetando un cabo. 
Mis equivocaciones, mis palabras, mis actos, mi cobardía, mi miedo.
Y de nuevo mis obsesiones.

Mismas ideas, mismas palabras, misma sensación de fracaso. 
El día de la marmota. Un sinsentido.
Todo golpea mis sienes. Las machaca, las destroza.
Lo que nos une. Lo que nos destruye. Lo que nos separa para siempre. Una eternidad tan efímera como dos lunas. 

Alguna vez la culpa me da tregua y veo otras realidades que también nos cambiaron para siempre. Verbos y acciones que no me corresponden. 
Y esas y estas palabras, todas esas palabras regurgitadas. Esas palabras encriptadas en glifos desgastados. Todo. Todo: la energía transformada en dióxido de carbono para atraer a esos mosquitos que me roban el sueño.
Todo el tiempo perdido, o invertido en hacer malabares de ausencia... 
Sentidos dedicados a la infelicidad y la nostalgia. Sentidos amputados por mí misma. El hielo...



Soy una miserable, pero una miserable con memoria y cansada de errar, en todas sus acepciones.

sábado, septiembre 15, 2018

la soledad del esturión

El 14 de septiembre de 1992 fue capturado en Sanlúcar de Barrameda el último esturión del Guadalquivir.

Ese animal pasó sus últimas horas, días, y quién sabe si meses de vida,  surcando el río en busca de otro individuo de su misma especie. Buscando otro ser vivo cuyo ADN tuviera un porcentaje tan alto de coincidencia con el suyo, que las amenazas del mundo parecieran más fáciles de superar. Luchando contra la soledad más aterradora que pueda describirse.

Días de angustia, de miedo, de búsqueda incesante por el azul mezclado con el cieno. Días, quizá, de incredulidad, de pánico por no hallar ni el más mínimo rastro de alguna pista que arrojara una estela de esperanza a la que aferrarse con ahínco. 
Días de dolor infinito.

Así fueron los últimos minutos de vida del último esturión. 
Los desgraciados últimos minutos del esturión más triste del que jamás se ha escrito.

jueves, agosto 30, 2018

Pleonasmo

Hay de nuevo un otoño que asoma despacito su cabeza en medio del verano más extraño del siglo. Mientras una ciudad se desdibuja al fondo, igual que si de un sueño se tratara, surgen recuerdos como tiernos roedores que carcomen el tiempo, masticando el temple y la supuesta lógica aplastante con sus bigotudas fauces de animalejo dulce con dientes afilados.


Corre el otoño, nos persigue con un espejo entre sus hojas para mostrarnos frente a frente lo que nos vamos perdiendo en el camino. Para enseñarnos, mientras el viento agita la memoria y el pelo se me mete en la boca, todo aquello que fuimos y nos perdimos para siempre

domingo, abril 08, 2018

Lo que somos, lo que fuimos

Son solo espejos que se enfrentan a sí mismos
Una y otra vez
Infinitas veces
De forma incombustible
De forma inalterable
Reflejos inconfundibles
Pero equivocados
Perdidos
Sinceramente equivocados
Confusos
Dañados por la luz
Desparramados por el silencio
En el lodo
De la pérdida de nuestra propia identidad
De nuestro yo
De nuestra esencia
La nada que refleja otra nada
El vacío que absorbe todo
La inmensidad de un agujero negro
Que surge desde el pecho
Desde el miedo a ver lo que somos
Lo que fuimos
Lo que nunca seremos
Lo que jamás veremos
Petrificados en la simplicidad
De una cama caliente


And, after all, who could blame me?
who could blame us?
And after all, you´re my wonderwall

miércoles, febrero 28, 2018

Desahogo

Estoy hastiada de los nudos. De la gente que mira. De los que desean algo que no les quieren dar. Harta de los bocados al pasado. Desquiciada. Cansada de gritarme de una ventana a otra. De sueños a deshora. De buscarme.
Callada, boca abajo y a oscuras. Aburrida.

Harta de averiguarme. De que se digan cosas que me han dicho o he dicho. De las fotografías. De gente guapa. De halagos. De miradas. De propuestas. De versos de otro tiempo. De que todos seamos como el resto. De ser los restos. De los fantasmas. De los vivos. De la ropa sobre la mesa. Del desorden. De las mismas calles, los mismos bares, las mismas drogas. De no saber dónde estarán las llaves.
De no madrugar nunca. Del desayuno maragato. De las galletas de chocolate mal diseñadas. Del teléfono fijo. De la compañía. De la soledad. Del butano, la silicona, el baile. La implosión. La explosión. De amaneceres al revés.
Harta de las obras en domingo. De ver copias en mí que no he copiado. De los picores. De las piscifactorías. De cerraduras que no cierran. De puertas dilatadas. De disgustos y enfados. De los segundos platos. De las ideas felices. Harta de sentirme lápiz, alfombrilla, desagüe o bolso. De la curiosidad.
De los pegotones de pintura y los botines nuevos con la suela rajada. De no ser suficiente. De las imágenes dañinas. De la leche caliente en pleno agosto. De la jodida luz azul. De llegar siempre tarde. De las prisas.


14/08/07 // 28/02/18

domingo, febrero 25, 2018

una vuelta

RETOZA LA HUMEDAD SOBRE MI PIEL
MIENTRAS CAMINO FIRME
..SIN RECURRIR A MAPAS NI SEÑALES
............NO NECESITO YA NINGÚN IMÁN QUE GUÍE
MIS PASOS DECIDIDOS
............Y SE FUNDE EN NOSTALGIAS DEL FUTURO
LA IDEA DE MI INCULTURA
MÁS EXHAUSTA
..PORQUE TE DESCONOZCO
EN TODA REGLA

Mi Perséfone






Fuiste la sencillez y la hermosura, el frescor de una noche de verano.


Jamás he vuelto a ver unos ojos que reflejaran como lo hacían los tuyos la gratitud, la alegría, la eterna simpatía. Jamás he vuelto a ver unas manos más limpias, aun cuando te manchabas de esa tierra tan roja…
Vuelves a mi memoria. Nunca te fuiste. Nunca supe decirte que eras todo lo que yo quise ser, aunque otros nunca vieran todo lo llevabas en tu alma, aunque otros te juzgaran por ser como quisiste (o como te dejaron).
Recuerdo aquellas tardes en que me sorprendías con un tritón, por mí desconocido. Las cintas de Police y Supertramp (Crime of the century y Breakfast in America) tiradas en la mesa. Aquellos días en los que sentir que la primavera estaba cerca era ya ser feliz.
De ti aprendí a querer tal como quiero ahora, a amar lo que respira.
De ti aprendí a no pintarme las uñas (salvo en contadas ocasiones), a no llevar tacones casi nunca (a pesar de aquel día o algunos otros), de ti aprendí que vale mucho más hundir los dedos en la tierra mojada o recorrer ciudades caminando y cantar cuando quiera, aunque la gente mire.

Hoy te llamo Perséfone, pues desde que te fuiste hay jardines que no me han ofrecido ni una flor, no ha vuelto a ser igual la primavera y los pájaros callan las canciones que tú tarareabas.

Ojalá sólo fueran semillas de granada y volvieras mañana con tu mirada clara a decirme un te quiero o mira qué bonita es esa rosa, la cogí de un jardín mientras volvía…

lunes, septiembre 04, 2017

Pragmatismo

¿Cuál es el plan?

Podemos deshojar flores hasta quedarnos mudos, o contar estrellas hasta que no sintamos los dedos. Podemos conjurar versos, recitar las versiones de nosotros mismos que nadie más conoce. Podríamos convertirnos en acordes y viajar ingrávidos, como gatos cachorros.
Y, sin embargo, caminamos sobre circunferencias concéntricas, en sentidos opuestos. Somos especies irreconciliables, tal vez fuimos enemigos acérrimos, tal vez fuimos agua y aceite, quizá aún lo somos.

Tu sonrisa es una luz titilante para un bicho enjaulado en un tubo de cristal. Eres azúcar. Eres una cama con manta en el mes de febrero, pero somos estrellas en universos paralelos. Tú eres la tierra, y yo la raíz en un manglar. 

No entiendo nuestro idioma, se me escapan los matices del olor que se cierne en torno a esto que llamamos destino, eternidad, o hueco.
Un vacío decorado y con música de fondo. Una nada espectacularmente hermosa. Un recuerdo enclaustrado a cielo abierto, que pide a gritos un rincón donde esconderse de todo el que le observa.

lunes, octubre 24, 2016

El achinador (microrrelato para un lunes de lluvia)

En su maldad extrema, se sentaba en un rincón oscuro de su oscura mansión a contar por millones a sus víctimas. Ya amenazaban con conquistar el mundo con sus aparatejos ensamblados con pinzas microscópicas que sólo ellos eran capaces de manejar, gracias a la minúscula ventana que apuntalaban sus pestañas, pero a él eso no le importaba. Ni tampoco los problemas demográficos derivados. Él quería su arroz y su "celdo aglidulce", y el resto del planeta le era indiferente.

Achinar, encoger y comer wan tan frito, así se pare el mundo de un impulso. 
Jugar a ser dios por un menú número  2 un día de lluvia...

Kriptonita

Nunca había un lugar, ni una hora, ni una pauta. No había nada que hiciese presagiar un acercamiento, una respiración, el leve roce de una ráfaga de aire que antes le hubiera rozado a él y llegase hasta ella en forma de caricia diluida en miles de millones de mililitros de nostalgia enmascarada en aire fresco del otoño, o en olor a tierra mojada.
Pero eran pacientes, y se sabían los dueños del destino que pintaron hace un millón de años, tal vez en Siria, o en la Patagonia. Antes, mucho antes, de que los nombres existieran y las fronteras tuvieran un sentido y otra vez lo perdieran. No tenían prisas porque, en el fondo, se sentían poderosos, eternamente enlazados por letras infinitas y melodías que más tarde o más temprano les acercaban por muy lejos que pudiera parecer que se encontraban. Letras y tildes siempre fueron sus aliados, haciendo del universo un simple cuaderno para mandarse notas que les quebrasen la voz en medio de una multitud de analfabetos cósmicos.

Ellos no necesitaban coexistir en el tiempo y la distancia (o el espacio), porque en realidad siempre han estado juntos, a pesar de que ninguno de los dos supiera del día a día del otro más que por breves nociones escritas en cirílico y estratégicamente colocadas en lugares inmensos y llenos de otra gente ajena a todo.

Así seguía la vida, al margen del aire frío que te entra por los ojos y vuelve las pupilas brillantes como escarcha en un amanecer de enero (como aquel maldito 2 de enero).  Y a veces había suerte, y el mundo se retorcía en su propio eje para que las miradas se cruzaran en un lugar insospechado o sospechado (tal vez esperado) por ambos, y a veces había sólo esa mirada, y un gesto de descuido que hiciera inapreciable el encuentro que esbozaría durante meses los sueños de uno de ellos. Otras veces, por el contrario, la historia se cruzaba, y entre canciones desenmarañaban un milímetro del hilo con el que Penélope tejía cada día aquel absurdo cuento. Entonces se tocaban de verdad, y se olían, mientras alrededor todos estaban sordos y empapados del estridente fango del absurdo y la prisa. Pero allí, fundidos en un abrazo, en una palabra a gritos en el oído, en una mano en la cintura, en un “no te acerques tanto, que no puedo” - que ni siquiera se atrevían a pronunciar-. Allí, en unos ojos que de nuevo se habían hecho marrones, en una voz temblorosa y escondida entre risas: allí estaba la vida a manos llenas, y la magia, y el niño que aparece sentado en el medio de un parque tapándose los ojos mientras se entrelazan los dedos y hace frío, y es plena madrugada y casi llueve, y un chicle de fresa porque ella sospechaba que eso prefería él, y el futuro nos depara desidia, pero ahora somos la intensa luz del día y la furia del mar al romper en las rocas de un estrecho…


Eso era todo.

Y Eso era suficiente, pese a todo.

Ambos sabían que el encuentro furtivo y fortuito no duraría más que una milésima parte de un relámpago, por eso inhalaban cada mota de luz, para después desbrozarla poco a poco en las eternas noches, e ir alimentándose hasta la siguiente nota que les llegara desde cualquier dimensión interestelar.

jueves, mayo 05, 2016

Otoño en primavera

Ésta no es una oscuridad tan sólo físicamente cierta, es mucho más. Tal vez por eso sea otoño en pleno mes de mayo. Hay una nube de octubre que está lloviendo justo ahora, justo aquí, donde nunca has estado, aunque has estado tantas veces.


Para serte sincera, me importa bastante poco si esto te gusta o no. Al fin recibes ese texto que has ansiado durante tanto tiempo, pero ahora no es en los términos que tú querrías… vaya, la vida tiene un sentido del humor bastante negro, ¿no? O tal vez no. Tal vez esta llamada de atención que se te ocurre a deshoras ha dado ya algún fruto. Yo puedo estar equivocada, yo no sé casi nada, pero sé que he visto a gente morir, y hay bromas que no me gustan, aunque puedo reírme de casi cualquier chiste.


No me vengas con historias de piratas con pata de palo y corazón desnutrido. Todo es falso. Yo he convivido con el hielo, y cámbiale dos letras y seguirá teniendo sentido. No te escondas detrás de pseudociencias o de ciencias exactas. No. Se trata de lo mismo a lo que no quieres hacerle frente. Y no, no eres tan diferente, ni yo fui nunca tan diferente como me dibujaste. Créeme, sé de lo que te hablo porque yo he visto a gente morir. Morir y seguir andando, hablando e incluso sonriendo.


Esta nube de octubre es muy antigua. Se me antoja que esas latitas de aire de la URSS que venden ahora en Rusia podrían tener un olor parecido. Tal vez sea verdad eso de que la moda es un baúl, pero no sólo la moda, sino nosotros mismos: sentimientos que vienen a destiempo, acciones desacompasadas, recuerdos vívidos pero con ese toque de nostalgia fallida que a veces nos rompe el alma y otras metamorfea a desasosiego nauseabundo. Y es que los pantalones rotos ya nunca volverán a ser lo que un día fueron.


No sé qué puede tener de malo vivir un otoño en plena primavera: a la vista de todos, pero bien escondido. Cuando todos duermen la vida es más fácil, y nadie se preocupa de si la coma o la tilde están en el lugar correcto, pero aun así no tienes que mentirte. Aun así yo no tengo que aceptar esa mentira. No creas que tienes la exclusividad en eso de sentir que no hay camino, o en lo otro de pensar que al fin lo has encontrado… ¡Venga ya!, ¿a eso vamos a reducirlo todo?, aunque en el fondo sea cierto que reduciendo todo sólo queda eso, o la base de eso…, dicen que también se puede reducir a una molécula el amor, pero en una molécula no puede caber un universo.


Sí, carece de sentido pero, en el fondo, todo lo que en verdad tiene un sentido proviene de la tierra o puede hacerse tierra, y sabes que esto en realidad es tan falso como el resto, pero que sea falso no quiere decir que sea mentira, o mentira en su totalidad, y que de verdad te sientas como te sientes no quiere decir que sea cierto, y probablemente tampoco sea acertado.

Luego hay otras cosas sobre si es el camino, los medios, el fin… Es posible que simplemente no sean las maneras. Pero claro, esa es mi versión. Aunque en el fondo tú sabes que llevo razón, porque yo he visto gente morir. He visto morir a gente que aún no sabe que una vez estuvo viva.

martes, marzo 08, 2016

¿Cómo seré 
cuando no sea yo?
Cuando el tiempo
haya modificado mi estructura,
y mi cuerpo sea otro,
otra mi sangre,
otros mis ojos y otros mis cabellos.
Pensaré en ti, tal vez.
Seguramente,
mis sucesivos cuerpos
-prolongándome, vivo, hacia la muerte-
se pasarán de mano en mano
de corazón a corazón,
de carne a carne,
el elemento misterioso
que determina mi tristeza
cuando te vas,
que me impulsa a buscarte ciegamente,
que me lleva a tu lado
sin remedio:
lo que la gente llama amor, en suma.

Y los ojos
-qué importa que no sean estos ojos-
te seguirán a donde vayas, fieles.

-Ángel González-

domingo, octubre 04, 2015

Una vez yo fui yo. Pensaba como yo, 
miraba como yo, y sentía 
Como yo
Luego llegaron otros, que no eran
Y nunca más fui yo, aunque ellos no tuvieron la culpa
Ahora esos ellos juegan al pasado
Algunos al presente futuro, y nadie añora a esa que un día era yo
Una carcasa deformada recorre el mundo 
Con mi nombre, y ellos la saludan
Y me mandan recuerdos a una tumba de meridiano y paralelo tedio
Mientras en sueños aún a veces araña la conciencia en busca de salida 
Aquel yo que una vez habitó el mundo 
Y que ahora ya sólo dibuja garabatos de sí misma
En las tardes de viento o en las noches en vela

miércoles, noviembre 05, 2014

sábado, octubre 25, 2014


¿Y cuándo fue
             la última vez 
que te ilusionaste?

martes, septiembre 02, 2014

Teorías


Yo creo que en el cielo de los perros tiene que haber un traductor humano-perro que traduce sólo las palabras bonitas. Creo, también, que no puede existir un infierno canino, y que lo más parecido debe de ser una especie de purgatorio donde todo el rato es la hora de almorzar un día que toca barbacoa y no sobra, ni se cae al suelo, nada.
Pero, lo que está claro, es que en el infierno humano no puede haber ni un solo perro y, de camino, que en la tele sólo echan una pachanguita de Chuli (y otros fenómenos que alguna vez jugaron en el Betis) con los coleguillas del barrio. Eso, o el debate sobre el estado de la nación de 1997.

miércoles, agosto 20, 2014

Escribiremos los colores en blanco y negro, sólo para que lo demás descubran que lo que queremos decir es más de lo que decimos o menos o diferente de lo que (d)escribimos.

Grandeza

Estira mucho la pata en un intento de parecer más grande, de controlar ese pequeño mundo que observa siempre pegado al acerado, pero el cuerpecito se desequilibra, precipitándose torpemente hacia adelante.
Sigue su camino. Veloz, ágil, contento, porque piensa que sus esfuerzos no caen en saco roto. Se sabe vencedor, sabe que un día, dentro quizás de dos o tres estaciones de pérdida de pelo, el dominio del Universo en el que ahora tan sólo es uno más le pertenecerá.
No le obsesiona el cuándo, cree férreamente en ese destino que los viajes oníricos le han ido revelando.

martes, agosto 05, 2014


Desde hace días han desaparecido

las africanas que vendían maíz cocido
en el mercado de la rue Dejean.



Extrema quietud la de los niños negros
fajados a la espalda de ellas
con la ventrera, un arcoiris pobre.



Y ya que estamos hablando de colores:
el interior de este silencio es rojo
como un corazón arado.

Jorge Riechmann

sábado, agosto 02, 2014

cada palabra sale de la boca- recorre un círculo de tenue realidad- vacía veneno o dañina  ignorancia- a veces cuento o risa- pero siempre retorna  con forma de jirones de verdad/ camina como sabes- chica lista- la honestidad no cuenta- y otros versos de judas sobrevuelan el campanario de la dicha/ detente cuando quieras- ya no importa la sangre derramada/ ahora sólo te pido un último favor~ quédate este aguijón al que llamas cariño y guárdate de quereres como el tuyo/ luego- puedes seguir preguntando por mí/ con suerte- algún burdel ya no recordará mi nombre

jueves, julio 10, 2014

Si el hombre pudiera decir lo que ama

Si el hombre pudiera decir lo que ama,
si el hombre pudiera levantar su amor por el cielo
como una nube en la luz; 
si como muros que se derrumban, 
para saludar la verdad erguida en medio, 
pudiera derrumbar su cuerpo, 
dejando sólo la verdad de su amor,
la verdad de sí mismo,
que no se llama gloria, fortuna o ambición, 
sino amor o deseo, 
yo sería aquel que imaginaba;
aquel que con su lengua, sus ojos y sus manos 
proclama ante los hombres la verdad ignorada,
la verdad de su amor verdadero.

Libertad no conozco sino la libertad de estar preso en alguien
cuyo nombre no puedo oír sin escalofrío;
alguien por quien me olvido de esta existencia mezquina
por quien el día y la noche son para mí lo que quiera,
y mi cuerpo y espíritu flotan en su cuerpo y espíritu 
como leños perdidos que el mar anega o levanta
libremente, con la libertad del amor, 
la única libertad que me exalta,
la única libertad por que muero. 

Tú justificas mi existencia:
si no te conozco, no he vivido;
si muero sin conocerte, no muero,  porque no he vivido.

-Luis Cernuda-



sábado, junio 28, 2014

Él era débil y yo fuerte


Él era débil y yo era fuerte, 
después él dejó que yo le hiciera pasar
y entonces yo era débil y él era fuerte,
y dejé que él me guiara a casa.


No era lejos, la puerta estaba cerca,
tampoco estaba oscuro, él avanzaba a mi lado,
no había ruido, él no dijo nada,
y eso era lo que yo más deseaba saber.


El día irrumpió, tuvimos que separarnos,
ahora ninguno de los dos era más fuerte,
él luchó, yo también luché,
¡pero no lo hicimos a pesar de todo!


-Emily Dickinson-

lunes, mayo 12, 2014

El Betis descubre que tiene un jugador en el banquillo desde 1983

El entrenador del Real Betis Balompié, Gabriel Calderón, ha pasado lista esta mañana a sus jugadores y, tras revisar varias veces la plantilla porque no le salían las cuentas, ha descubierto la presencia de un jugador sin identificar que, supuestamente, lleva en el banquillo desde 1983.

El individuo en cuestión atiende al nombre de “Dieguito” y asegura que se le fichó en 1983 “junto a otros compañeros como Canito, Cardeñosa o Gabino Rodríguez”, con quienes queda de vez en cuando para rememorar viejos tiempos.

“Este señor se presenta aquí cada mañana y le conocemos todos de toda la vida. Nunca le hemos preguntado, yo siempre he dado por supuesto que era de mantenimiento”, admite uno de los vigilantes del estadio Benito Villamarín, en Sevilla.

“Dieguito” insiste en que jugó un par de partidos en los ochenta y luego “me sentaron en el banquillo porque el míster de entonces decía que apenas se me veía en el campo, que no aportaba”.
Como no se le convocaba pero tampoco se le indicó que se fuera del equipo, el jugador ha estado “cumpliendo con mi obligación profesional” sin quejarse ni cuestionar las decisiones de los técnicos que se han ido sucediendo.
“A veces me hacen fregar el vestuario o hacer recados. Yo creo que lo hacen para que me cabree y juegue mejor, con más rabia. Pero claro, si luego no me piden que salga al campo, no puedo demostrar lo que valgo”, argumenta el jugador, que cuenta hoy con más de cuarenta años.
“Antes todo esto era campo. Campo del Betis”, rememora “Dieguito” con emoción, y confiesa que, ahora que se han acordado de él, tiene la esperanza de ser convocado de nuevo.
La directiva del club, sin embargo, se está planteando pagar al jugador su cláusula de rescisión, que asciende a ciento cuarenta pesetas y un refresco con gas.

El mundotoday: